Del 9 al 16 de septiembre se conmemora la Semana de la Cefalea, una oportunidad para visibilizar los distintos tipos de dolor de cabeza, reconocer sus síntomas y recordar la importancia de consultar con un profesional de la salud cuando el dolor es frecuente, intenso o presenta características diferentes a las habituales.
La cefalea es el término médico que se utiliza para referirse al dolor localizado en cualquier región de la cabeza. Puede presentarse de distintas maneras: como presión, dolor continuo o sensación pulsátil, y su intensidad y duración pueden variar según cada persona y el tipo de cefalea.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre las formas más frecuentes se encuentran la cefalea tensional, la migraña y la cefalea en brotes. Además del dolor, algunas personas pueden presentar otros síntomas como sensibilidad a la luz o a los sonidos, náuseas, vómitos y, en determinados casos de migraña, alteraciones visuales u otras manifestaciones neurológicas transitorias.
¿Cuándo consultar?
Es importante realizar una consulta médica cuando los dolores de cabeza son recurrentes, aumentan en intensidad, interfieren con las actividades cotidianas o cambian respecto de la forma habitual en que se presentan. También se recomienda consultar cuando se necesita utilizar medicamentos para el dolor con frecuencia.
Hay situaciones que requieren atención médica inmediata. Entre ellas, un dolor de cabeza que aparece de manera repentina y alcanza una intensidad muy elevada, especialmente si es diferente a otros dolores previos.
También se debe acudir a un servicio de urgencias si el dolor está acompañado de fiebre y rigidez de cuello, confusión, desmayo, convulsiones, alteraciones de la visión, dificultad para hablar, debilidad o adormecimiento de alguna parte del cuerpo, o si aparece luego de un golpe en la cabeza.
Para tratarlas correctamente, la detección y el diagnóstico han de ser precisos, el tratamiento debe basarse en fármacos eficaces, y deben introducirse cambios sencillos en los hábitos y la educación del paciente
Identificar cuándo aparece el dolor, cuánto dura, con qué intensidad y qué otros síntomas lo acompañan puede ser de utilidad para la evaluación profesional.
Reducir o eliminar el consumo de alcohol, mantener horarios regulares de sueño y ejercicio, seguir una dieta sana, hidratarse bien y tomar nota de los episodios para detectar posibles desencadenantes suele ser suficiente para aliviar el problema.

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