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Con críticas al rol del Concejo, se aprobó el aumento del boleto urbano en Eldorado

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En la tarde del jueves 5 de febrero, el Concejo Deliberante de Eldorado llevó adelante una Sesión Extraordinaria en la que se trató la actualización de la tarifa del transporte público de pasajeros, un tema que genera fuerte preocupación y malestar en la comunidad usuaria del servicio.

Tras el debate, la actualización del boleto fue aprobada por mayoría, con una votación de cinco concejales (Frente Renovador) a favor y dos (La Libertad Avanza) en contra, quienes no acompañaron el incremento tarifario. De esta manera, quedaron definidos los nuevos valores que comenzarán a regir en distintas etapas.
📌 Tarifas desde el 12 de febrero

Boleto con tarjeta electrónica: $1.700
Boleto en efectivo: $2.000

Boleto estudiantil: $1.000

📌 Tarifas desde el 16 de marzo de 2026

Boleto con tarjeta electrónica: $2.000
Boleto en efectivo: $2.500

Boleto estudiantil: $1.300

Con esta decisión, el aumento del pasaje entra en cuenta regresiva, y una vez más el impacto recaerá de manera directa sobre el bolsillo de los vecinos y vecinas de Eldorado, en un contexto económico complejo y con salarios que no acompañan la escalada de precios.
Malestar social y fuertes cuestionamientos
Más allá de la aprobación formal, la sesión dejó expuesto un profundo descontento social, reflejado en los comentarios y opiniones de los usuarios del transporte público. Muchos vecinos manifestaron su indignación al considerar que algunos concejales adoptaron una postura más defensiva hacia la empresa prestataria del servicio que hacia la comunidad a la que representan.
Las críticas apuntan, principalmente, al deficiente funcionamiento del servicio, que incluye reclamos reiterados por la falta de frecuencias, interrupciones sin previo aviso y unidades en mal estado, situaciones que persisten pese a anteriores incrementos tarifarios.
Desde la comunidad insisten en que este nuevo aumento solo será justificable si se traduce en una mejora real y sostenida del servicio, algo que hasta el momento no ha ocurrido. El temor generalizado es que, una vez más, el usuario termine pagando más por un sistema que continúa acumulando falencias.
Mientras tanto, el debate sigue abierto en la calle y en los barrios, donde crece la sensación de que las decisiones vinculadas al transporte urbano se toman lejos de la realidad cotidiana de quienes dependen del colectivo para trabajar, estudiar y movilizarse a diario.


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