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El Hospital Monoclínico de Geriatría “Miguel Lanús” celebra 45 años de servicios en el cuidado de personas mayores

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En el marco de su 45° aniversario, que se conmemora el lunes 4 de mayo, el Hospital Monoclínico de Geriatría “Miguel Lanús” pone en valor una historia atravesada por cambios en la forma de entender y acompañar la vejez, con un crecimiento sostenido tanto en su estructura como en su enfoque de atención.

“El poder decir hoy que llevamos 45 años al servicio de la comunidad es parte de un proceso histórico”, señaló el director doctor Eduardo Segura, al repasar los inicios de la institución.

En sus primeras etapas, el espacio funcionaba únicamente con consultorios externos, en un contexto donde la atención a personas mayores no tenía el desarrollo actual. Con el paso del tiempo, en 1982 se incorporó la internación y luego se consolidó como Unidad Geriátrica. Entre las decisiones que marcaron su identidad, destacó la creación de una guardería infantil que hoy continúa compartiendo actividades con los residentes, generando instancias de intercambio entre generaciones como así también, la Escuela de Adultos N.º 65.

En la actualidad, el hospital cuenta con 60 residentes y un equipo de aproximadamente 70 trabajadores de distintas disciplinas compuesto por médico geriatra, nutricionista, kinesiólogo, odontólogo, radiólogo, psicóloga, trabajadora social y servicio de enfermería permanente.

La atención se organiza desde una lógica integral, que combina el seguimiento clínico con propuestas orientadas a sostener la actividad y la participación de las personas mayores.

En esa línea, el médico geriatra Ernesto Bustos explicó que “una persona mayor generalmente llega con algún nivel de deterioro, físico o mental y el objetivo es que pueda estar contenida en sus últimos años”. Desde su mirada, el abordaje incluye tanto aspectos básicos del cuidado cotidiano como la higiene, la alimentación, la medicación o el traslado como la necesidad de sostener espacios que estimulen la mente y el vínculo con otros.

Por eso, dentro de la institución funcionan talleres y actividades durante todo el año, en articulación con la Escuela, donde los residentes participan de propuestas como carpintería, manualidades, estimulación cognitiva, actividad física y danza. “La idea es sostener una mente activa para una vejez activa”, resumió.
Por otro lado, el equipo de enfermería cumple un rol central en ese acompañamiento diario. “No es solo la tarea asistencial, también somos parte del acompañamiento”, expresó la jefa del servicio, Verónica López, al referirse al vínculo que se construye con los pacientes, especialmente en los casos en que no hay una presencia familiar frecuente.

En ese mismo sentido, la supervisora Carmen Franco explicó que, desde el ingreso de cada persona, se inicia un proceso que combina la integración con otros residentes y la valoración de su estado general, con un objetivo claro: “mantener la autonomía del paciente, entendiendo que es un sujeto de derechos”.
Las actividades recreativas forman parte de la rutina diaria y se desarrollan después del desayuno, todos los días, como una herramienta para sostener la participación y la dinámica grupal dentro del hospital.

La experiencia acumulada también se refleja en quienes llevan años dentro de la institución. Catalina Fuchs, jefa del servicio de Consultorios Externos, recordó sus comienzos hace 37 años, cuando el equipo era reducido y las condiciones muy distintas a las actuales. “Éramos cuatro auxiliares de enfermería para toda la población”, contó, y describió cómo, en ese contexto, se generaban espacios informales de encuentro, como fogones o momentos de relatos compartidos, que fortalecían el vínculo entre trabajadores y residentes.

Hoy, a sus casi 45 años de creación, el hospital muestra una evolución que no solo se mide en infraestructura o cantidad y calidad de servicios, sino también en la forma de abordar el cuidado. Los testimonios coinciden en una misma línea, entender a la persona mayor desde su historia, su individualidad y su derecho a transitar esta etapa con acompañamiento y participación. “Queremos transmitir el respeto sobre la vejez, el conocimiento y trayectoria de este grupo etario” remarcó el director Eduardo Segura.


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